Miércoles 17 de Agosto de 2022

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4 de marzo de 2022

Comenzó un nuevo juicio contra Etchecolatz por el crimen de una mujer y la apropiación de sus tres hijos

Etchecolatz siguió esta primera audiencia desde el penal de Marcos Paz. Foto archivo.

Se trata de un juicio unificado en el que se analizarán los delitos de lesa humanidad cometidos en el operativo represivo de marzo de 1977, cuando fueron asesinadas Vicenta Orrego Meza y otras víctimas.

 

Además, se juzgará lo ocurrido con los tres hijos de esa mujer, a quienes se les ocultó su identidad y sufrieron abusos sexuales en un hogar.

El represor multicondenado Miguel Etchecolatz, el exministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires Jaime Lamont Smart, seis exefectivos policiales y una exsecretaria judicial comenzaron a ser juzgados en La Plata por el crimen de cinco personas, entre ellas una mujer a la cual le arrebataron a sus tres hijos, quienes fueron alojados en un hogar de minoridad donde sufrieron abusos sexuales y sustracción de identidad.

Se trata de un juicio unificado en el que se analizarán los delitos de lesa humanidad cometidos en el operativo represivo de marzo de 1977, cuando fueron asesinadas Vicenta Orrego Meza y otras víctimas y, por otro lado, juzgará lo ocurrido con los tres hijos de esa mujer, a quienes se les ocultó su identidad y sufrieron abusos sexuales en un hogar para niños de Banfield.

 

El primer día del juicio


El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de La Plata dio inicio a la primera audiencia de este proceso oral y público durante la cual se leyó el requerimiento de elevación a juicio.

Luego, la defensa de la exsecretaria judicial del Tribunal de Menores 1 de Lomas de Zamora, Nora Susana Pellicer, -imputada en este juicio- realizó un planteo de nulidad sobre la calificación que se le atribuye.

Tras oponerse la fiscalía a ese requerimiento, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta el 11 de marzo próximo, cuando dará a conocer lo resuelto y se abrirá la indagatoria de los imputados.

Etchecolatz siguió esta primera audiencia desde el penal de Marcos Paz, con gesto adusto, vestido con una campera celeste sobre la que colaba un crucifijo.

Por los crímenes de Vicenta y de otras cuatro personas están acusados --además de Etchecolatz--, Juan Miguel Wolk, Roberto Guillermo Catinari, Héctor Raúl Francescangeli, Armando Antonio Calabró, José Augusto López y Rubén Carlos Chávez y Smart.

Por los hechos acaecidos en el Hogar de Belén entre el 21 de marzo de 1977 y el 26 de diciembre de 1983 comenzó a ser juzgada Pellicier en una causa en la que se investigan violaciones sexuales, golpizas, abusos y retención y ocultamiento de la identidad de los hermanos Carlos Alberto Ramírez, María Ester Ramírez, Alejandro Mariano Ramírez, hijos de Vicenta.

El Tribunal a cargo del debate está integrado por los jueces, José Antonio Michilini, Andrés Fabián Basso y el juez del TOF 2 platense, Nelson Javier Jarazo.

 

El caso


Julio Ramírez, esposo de Vicenta y padre de sus tres hijos, tenía militancia social desplegada en la Sociedad de Fomento Bernal Oeste, de la que fue presidente, y en diciembre de 1974 había sido detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).

A partir de ese momento, según consta en la elevación a juicio, Vicenta y sus hijos "sufrieron una persistente presión del accionar ilegal de las fuerzas de la represión", por lo que debieron buscar protección en la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, pero a la semana el cura "Pepe", quien estaba a cargo de esa iglesia, fue asesinado y tuvieron que volver a mudarse.

Según precisó la elevación a juicio, el 15 de marzo de 1977, en horas de la madrugada, cuando aún no había amanecido, fuerzas represivas rodearon la casa ubicada en las calles Nother, entre Santa Cruz y Tierra del Fuego, del Barrio de San José, partido de Almirante Brown y dieron muerte a sus moradores.

Allí residía desde hacía aproximadamente tres meses, Vicenta Orrego Meza de Ramírez con sus tres hijos, Alejandro Mariano de dos años, María Esther, de tres, y Carlos Alberto de cinco 5 años.

Dos semanas antes del operativo, la mujer había dado alojamiento a una pareja de militantes de la organización Montoneros, María Florencia Ruival y José Luis Alvarenga, quienes estaban huyendo de la persecución de las fuerzas de la represión ilegal.

Sin identificarse, integrantes del grupo de tareas que ingresó a la casa abrieron fuego contra el inmueble e iniciaron una balacera que se prolongó por al menos quince minutos, según precisó la fiscalía en la lectura de la elevación.

Los funcionarios del Ministerio Público destacaron que desde el interior de la casa se pidió "un alto el fuego para poder evacuar a los niños que estaban en la vivienda", algo que los represores concedieron .

"Una vez que cesaron los disparos, Vicenta Orrego Meza comenzó a evacuar a sus hijos por la ventana que daba al fondo de la vivienda, entregándoselos a un policía que los iba dejando en un baldío lindante. Primero salió Carlos, luego María Esther, y cuando salía Vicenta exhibiendo un trapo blanco y llevando en sus brazos al menor de sus hijos, Mariano Alejandro, "fue recibida por el mismo efectivo que había tomado a sus otros hijos".

Ese policía, "luego de conducirla unos pasos hasta el límite de la construcción de la casa, con su arma de puño, de manera artera y sin mediar provocación ni justificación alguna, le disparó a corta distancia en la cabeza provocándole la muerte".

"Vicenta Orrego cayó al suelo con el niño aún en brazos, el cual fue apartado -mediante una patada- del cuerpo de la madre sobre quien, seguidamente, se disparó una ráfaga de ametralladora".

Los niños, que habían quedado abandonados en el baldío en medio de la balacera fueron retirados por Raúl Vitasse, un vecino que los tuvo unos días en su casa y luego los llevó a la comisaría, para que la policía localice a sus familiares, pero eso no fue posible.

Los tres hermanos Ramírez fueron derivados por orden de la justicia de menores al Hogar Belén, donde su personal no se ocupó de localizar a ningún familiar de los niños.

"A poco de su ingreso al Hogar, los niños Ramírez fueron objeto de un trato (o mal trato) infame y de graves y ultrajantes abusos sexuales, que incluyeron violaciones. Estos abusos se extendieron prácticamente durante todo el período en el que estuvieron alojados en el Hogar parroquial, por parte de Manuel Maciel, su hijo Jorge Maciel, el referido "Marcelo" o "Gordo" (presumiblemente Reynaldo Vera) y de Juan Carlos Milone ('El Flaco')", precisó la fiscalía.

Tanto los niños como la niña fueron abusados sexualmente y violados por los hombres aludidos, quienes los golpeaban y amenazaban de muerte si se resistían a los sometimientos que en general ocurrían en el baño.

 



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